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Un anticuado modelo de negocio

25 \25UTC julio \25UTC 2007

El otro día, en un cumpleaños, tuve la oportunidad de hablar con una persona que sí se creía las sandeces de la SGAE. Esto es un problema, porque la ignorancia es quizá el arma más poderosa con la que cuenta esta mafia (ver tercera acepción según el Diccionario de la Real Academia Española). A fuerza de FUD (miedo, desconocimiento y duda), anuncios que nos tratan como si lo más normal es que fuésemos delincuentes y otras falacias; es normal que un consumidor novel se lo crea.

Según esta persona, “las discográficas hacen la música” y que “está mal bajarse música de Internet”. Creo que sólo ha dado argumentos morales. Yo he dado argumentos legales, económicos y también morales… y recibí una contestación parecida a “da igual, tú no tienes razón”.

Así que, ahora que tengo tiempo, voy a reorganizar mis argumentos. Esta vez citando fuentes consultables: Comencemos por los textos legales.

Según la Ley de Propiedad Intelectual (LPI, podéis descargar el texto del Ministerio de Cultura aquí), en el artículo 31 podemos leer lo siguiente:


Artículo 31. Reproducciones provisionales y copia privada.

1. No requerirán autorización del autor los actos de reproducción provisional a los que se refiere el artículo 18 que, además de carecer por sí mismos de una significación económica independiente, sean transitorios o accesorios y formen parte integrante y esencial de un proceso tecnológico y cuya única finalidad consista en facilitar bien una transmisión en red entre terceras partes por un intermediario, bien una utilización lícita, entendiendo por tal la autorizada por el autor o por la ley.

2. No necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, de obras ya divulgadas cuando se lleve a cabo por una persona física para su uso privado a partir de obras a las que haya accedido legalmente y la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa, sin perjuicio de la compensación equitativa prevista en el artículo 25, que deberá tener en cuenta si se aplican a tales obras las medidas a las que se refiere el artículo 161. Quedan excluidas de lo dispuesto en este apartado las bases de datos electrónicas y, en aplicación del artículo 99.a), los programas de ordenador.

Bingo. Es en este punto donde la SGAE se ceba y empieza a soltar su conocida falacia.

Sin ánimo de lucro: Significa sin intención de sacar provecho de algún negocio, que es el sentido jurídico de la palabra. Lo que pasa es que la SGAE extiende su significado un poco, hasta el sentido de “cualquier ganancia”. Esto significa que, para ellos, esta ley es absurda ya que “la propia descarga” es lucrarse. De hecho, para ellos, la música debe ser indistinguible del dinero para poder usar el término “lucrarse” de una manera tan flexible.

¿Qué pasa? Que, suponiendo tal falacia, de aquí sacan toda clase de conclusiones disparatadas. Por ejemplo “un disco descargado es un disco no vendido” (podéis ver el documental aquí, donde se demuestra que esto es otra falacia, ya que a mí me daría igual o no tener Internet: Yo no iba a comprar la música que descargo – ni mucha gente – a excepción de algún disco de Megaherz, no sé). O que por ejemplo, que “el pirateo (xD) ha impedido a muchos artistas salir adelante”.

Ya sabéis que los porcentajes de ganancias de discos rondan el 1%, casi todo viene de los conciertos. Otra falacia más, pero que se usa con todo el descaro.

Es un texto legal muy simple. Cualquiera puede comprenderlo. Pero parece que interesa que sea lo suficientemente críptico y ambiguo para poder exprimir dinero hasta de los signos de puntuación de la ley. Y con estas ambigüedades inventadas, la SGAE sigue asaltado al pequeño y mediano empresario (véanse casos como los de Traxtore, las numerosas incursiones de sus sicarios pidiendo dinero que no les pertenece, extrujando el último céntimo de las fiestas populares, sacando dinero hasta de festivales benéficos, ¡incluso cobrado por música tradicional que no tiene autor!).

Y estas meteduras de pata cada vez son más y más frecuentes. Me canso de verlas prácticamente todos los días, pero en parte yo lo veo lógico. La SGAE parece una bestia agonizante, que lucha y ataca a la desesperada, casi a ciegas sólo por sobrevivir; parece que los Triunfitos tan aclamados por los televidentes no tienen tanto éxito en la Red. Parece que no todos los Internautas se tragan lo que dicen por la tele. Y ante todo ésto, a los señores de la SGAE sólo se les ocurre recurrir a medidas cada vez más absurdas como el canon (ver aumento de precios aquí).

El modelo cambia, amigos, la gente quiere que su música se escuche antes de que se comercialice. Internet es magnánima y poderosa, y al fuerza de la lógica desvela las intenciones de la sociedad: La plena distribución de la cultura sin más obstáculos que la propia curiosidad y el acceso a la misma. Yo creía que los estados deberían promover ésto de una manera casi dogmática, pero veo que el anticuado modelo de negocio que promueve la SGAE está intentando por todos los medios sobrevivir. La nueva democracia digital, dirigida por nosotros, los pendejos electrónicos😉

Los tiempos cambian, pese a quien le pese. La gente puede ser cortita, pero no gilipollas. Hay un umbral de estupidez que no debe rebasarse.

Dudo que con este texto pueda convencer a esa persona, pero tenía que recordar una vez más por qué defiendo lo que defiendo.

Saludos

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