
Madrid: Primeras impresiones
3 dUTC Mayo dUTC 2008Bueno, es sábado, he pasado la noche en un piso, y todavía sigo vivo. Sí, aún por lo poco que vi, no se puede negar que el ritmo madrileño sea frenético (puto gato, miau) y que la ciudad esté tan masificada que es inevitable que tal situación se vea reflejada en el carácter de la gente. Pero puede que quizá sea por eso, que los servicios urbanos se preparan tal que la interacción humana sea mínima.
Cuando llegué aquí, el jueves por la mañana, yo tenía la idea de que tendría que coger solo el Metro hasta Legazpi, parada cerca de la cual vive el chico que me acoge. Pero (joder con el puto gato, eh) las cosas no salieron así, y el único transporte público que tomé fue el Cercanías, y siempre en compañía de alguien, o sea que mi clásico temor al transporte público en una ciudad (y yo no sé qué cojones le pasa a este gato) del calibre de Madrid no hizo más que aplazarse.
Que vale, es normal. Debe ser porque en el fondo soy un irresponsable, o me da miedo meter la pata y hay cosas que no me gusta hacer por mí mismo. Pero es que es así, yo nunca había pisado Madrid antes, qué le quieres. Es así como… no sé… miedo a coger la línea que no es, o pasarse de parada, o algo (aunque da igual, el billete no se cambia).
Pero por suerte, con tantos millones de personas pasando a la semana por el Metro hace que el sistema se vuelva a prueba de idiotas. Me esperaba alguna complicación relacionada con mapas indescifrables, paradas inexistentes o transbordos absurdos. ¡Y no!
La primera vez que tuve que enfrentarme solo al transporte urbano de Madrid fue ayer mismo. El plan era llegar hasta cierto lugar de Móstoles desde la parada de Embajadores. El problema era (ya está el gato otra vez jugando con el D20) que tenía que hacer un transbordo con un Metro hasta otra paradita. Y… oh, dios, el sistema funciona con eficiencia y puntualidad. Era terminar el viaje y acabar con un buen sabor de boca, en plan, “yeaah, he hecho las cosas bien”.
Y lo mismo con mi viaje de vuelta, hecho a través de tres líneas de Metro diferentes: La 12 (MetroSur), la 10 y luego la 6; con transbordos en Puerta del Sur y Príncipe Pío. Y en ningún momento sentí ese miedo por perderme.
Y vale que esto para cualquier otra persona con un mínimo de experiencia por la ciudad le parezca estúpido, pero… joé, que la ciudad más grande en la que me he tenido que desenvolver solo ha sido Coruña, y yo a estas cosas siempre les tuve respeto.
En fin, una barrera irracional menos. Y yo voy a ver si saco al puto gato este de aquí, Oreth se llama, que me está mirando muy raro.
Saludos
Gonchala, me alegro que te hayas ”desenvolvido” (gallegada al canto) por Madric. Lleva encima siempre la cartilla de racionamiento. Nunca se sabe…igual la necesitas.
Acuérdate de visitar la castellana! Cosas maravillosas te aguardan allí xDD. (Por ahí estaba la ”Calle Monforte de Lemos, no?)
Yo me perdería fijo, suerte en tu nueva vida