Bueno, es sábado, he pasado la noche en un piso, y todavía sigo vivo. Sí, aún por lo poco que vi, no se puede negar que el ritmo madrileño sea frenético (puto gato, miau) y que la ciudad esté tan masificada que es inevitable que tal situación se vea reflejada en el carácter de la gente. Pero puede que quizá sea por eso, que los servicios urbanos se preparan tal que la interacción humana sea mínima.
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Archivo de 3/05/08
