Acabo de recibir el disco de OpenSolaris que encargué por correo y tal. Bueno, qué decir, LiveCD, en castellano, todo hecho… es una comodidad disponer de sistemas operativos en este formato. Puedes probarlos sin tocar el disco duro, blablabla, lo que todos ya sabemos. No voy a hacer un análisis exhaustivo, tengo poco tiempo, me voy a ir a la cama, tengo los exámenes a la vuelta de la esquina y todo eso.
El caso es que todas las distros basadas en este tipo de núcleos que probé en mi PC cascaron. Cascaron de mala manera. El GRUB profería todo tipo de errores y mensajes perniciosos del calibre de “El kernel no cabe en memoria” o sandeces parecidas. Pues esta vez, ¡no voy a fallar! Tengo una… ¡una máquina virtual! ¡y funciona!
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